Felisia

Felisia es una chavala preciosa de veintidós años que perdió sus brazos en un accidente de tráfico en el año 2015.

Hace unos meses un voluntario de la ong África Directo, con la que colaboramos continuamente, nos hizo participes de su historia y nos preguntó sobre la posibilidad de ayudarle de alguna forma. La verdad es que de primeras nos quedamos un poco parados porque no sabíamos como abordar la solución.

Pero, ¿cuál era el problema?

Enseguida comprendimos que no teníamos toda la información y que habíamos supuesto muchas cosas, como que la solución que necesitaba Felisia era un “nuevo brazo” o “brazos”. Entonces le pedimos a la persona de contacto que le preguntara a Felisia que era lo que más necesitaba, cual era la función principal que demandaba de la solución que le propusiéramos. Era algo evidente a hacer, pero nosotros nos habíamos puesto a maquinar soluciones universales (y casi siempre imposibles cuando pensamos en una solución de bajo coste), obviando este paso.

Parece ser que no dudó en la respuesta. Felisia, antes de perder los brazos, era peluquera, y con su sueldo ayudaba a su madre, una persona mayor y con sida. La situación se había revertido y ahora era su madre la que tenía que ayudar constantemente a su hija. La principal función que ella quería retomar era la de poder comer sola, sin que nadie le ayudara. La cuestión, de pronto, se había simplificado bastante. Varios colaboradores se pusieron manos a la obra dando posibles soluciones.

En esta ocasión, la triste realidad de la vida en Malawi facilitó las cosas. No suelen ser más de dos las veces que se come en las zonas rurales de casi todos los países en desarrollo del áfrica subsahariana (o una o ninguna), y en Malawi en concreto es la Nsima, harina de maíz, la base de la alimentación en forma de puré. Si se tiene la suerte de tener verduras o incluso pollo, este se suma guisado. Todo ello hace que este puré se pueda comer con las manos, o con una cuchara en el caso de Felisia.

La adaptación comenzaba a tener buenas expectativas. Pensamos que era importante que en el “truco” ideado para comer se pudiera meter cualquier tipo de cuchara o tenedor. Sergio Villar, un colaborador de Madrid, se curró el diseño de la pieza, con gran mérito ya que no había hecho nada igual antes. 

Felisia

 

Lo más bonito de esta historia  es que este diseño puede ser usado gratuitamente por cualquier persona en cualquier parte del mundo. Ahora solo nos queda ponernos a pensar soluciones para que Felisia pueda vestirse sola.

Ya se nos han ocurrido algunas, pero seguro que a ti se te ocurre alguna mejor 

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